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Timonel “Nuevo Año Litúrgico: Ciclo A”

Les saludo a todos con mucho cariño: “La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo, esté con todos ustedes”. Agradezco a todos su participación en el Concierto de Cielo Abierto y la Consagración de la Diócesis y el Estado de Guerrero, al Sagrado Corazón Jesús y al Doloroso e Inmaculado Corazón de María; así como a su participación en la Acción de Gracias por mi Ministerio Episcopal en Acapulco. Invito a todos para que, en este Primer Domingo de Adviento, y Primer día del Nuevo Año Litúrgico, nos dispongamos a recibir a Jesús que viene a nuestro Encuentro. Abramos nuestra vida y nuestro corazón a la espera gozosa de Cristo que viene a salvarnos.

 

Nuevo Año Litúrgico: Ciclo A

Hoy da inicio en la Iglesia un Nuevo Año Litúrgico y con él, un nuevo Ciclo, el “A”, en el que se meditará principalmente el Evangelio de San Mateo, que nos marcará la pauta en nuestro seguimiento de Jesucristo. Con el Primer Domingo de Adviento, inicia también un nuevo Tiempo Litúrgico, y con él iniciamos un nuevo camino para encontrarnos con Cristo el Señor, meditando y contemplando los misterios de nuestra fe y conociendo paso a paso la historia de nuestra salvación.

Durante este nuevo Año Litúrgico, celebraremos los misterios de la vida y obras de Jesús, desde su anunciación, su nacimiento, su presentación en el templo, su bautismo, su ministerio y vida pública, su transfiguración delante de sus apóstoles, su pasión, muerte y resurrección, su ascensión al cielo, el envío del Espíritu Santo, y concluiremos nuevamente con la solemnidad de nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo.

Este Tiempo es una nueva oportunidad para seguir comprometiéndonos en nuestro seguimiento de Cristo y renovar nuestro compromiso por evangelizar, construyendo juntos la Paz. Recordemos que, en la conclusión del Año Santo de la Misericordia, el Papa Francisco ha dispuesto que los sacerdotes sigan absolviendo el pecado de Aborto. Y aunque se han cerrado las puertas santas, la Misericordia de Dios no se cierra nunca para nosotros.

Durante este Tiempo acompañemos a María que espera, prepara y realiza el Adviento, y es para nosotros ejemplo de respuesta en la esperanza y disponibilidad al plan de Dios en la vida. Invito a todos para que juntos recorramos este camino de fe, esperanza y caridad y nos encontremos con Cristo, el Señor, que viene a salvarnos, y sigamos disfrutando de la Misericordia del Padre.

 

El adviento: tiempo para construir la paz

Con el inicio del Tiempo de Adviento, hemos iniciado también una nueva oportunidad para seguir construyendo la Paz. Hagamos, todos, el compromiso de preparar el camino al Señor que viene a salvarnos, mediante la oración constante y la construcción de la paz y la armonía.

En todo México, y de una manera muy particular en Acapulco, la violencia se ha recrudecido en los últimos días, haciéndonos vivir una especie de etapa de emergencia, que exige de todos nuestra colaboración para encontrar caminos que nos conduzcan a la paz, ya sea tratando de acompañar a las víctimas directas e indirectas de la violencia y la inseguridad, o a través de nuestra presencia, la escucha, la solidaridad y la invitación a la esperanza. Pongámonos al servicio de nuestros hermanos que han sido tocados más de cerca por esta ola de muerte y destrucción.

No nos cansemos de anunciar el Evangelio de la Vida y de la Paz, el Evangelio de Cristo, el Señor, que nos invita a reconocernos como verdaderos hermanos y a respetar la vida como don de Dios. Hagamos todo lo posible por crear condiciones pacíficas y armónicas en nuestros círculos sociales, laborales, familiares, religiosos, entre otros. Difundamos los valores del Evangelio y evitemos sumarnos a la espiral de la violencia. No nos convirtamos en cómplices o actores de la violencia, más bien, seamos mensajeros y constructores de la paz.

Invito a todos para que durante este tiempo de gracia continuemos trabajando y emprendiendo acciones que favorezcan la construcción de la Paz y la atención a las víctimas de la violencia. Que cada día del Adviento sea una oportunidad para seguir anunciando a Cristo, su Evangelio y su Mensaje de Paz.

Con mi oración, cariño y bendición

En Cristo, nuestra Paz

+ Carlos Garfias Merlos

Administrador Apostólico de Acapulco y Arzobispo Electo de Morelia

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