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La tradición de los franciscanos de la Provincia de Michoacán

Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas

 

Hemos presentado en dos artículos anteriores, la respuesta a la pregunta: ¿por qué sabemos que el Beato mártir franciscano Bartolomé Días-Laurel es acapulqueño? Y la respuesta es: por la existencia de documentos que así lo atestiguan, en el momento en que es recibido en el convento y para hacer su profesión religiosa como hermano lego. Pero incluso antes de que esos documentos fueran localizados, la Provincia Franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán, tuvo la certeza de que uno de sus hijos había alcanzado la gloria del martirio, y esta noticia se fue clarificando con el tiempo y quedó plasmada en obras, donde se registró la historia de la Provincia. Llamamos tradición, a ese proceso mediante el cual la Provincia franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán, va llegando a la certeza histórica del origen acapulqueño de Fray Bartolomé Días-Laurel.

 

La tradición se remonta a los momentos próximos de la persecución japonesa. Los correos entre tierras tan extremas eran muy difíciles, pero eso no impedía que la memoria de grandes hazañas vividas por el celo de Dios y de las almas cruzara el ancho mar, a pesar de venir envueltas en una nebulosa de datos que se contraponen. La noticia más antigua que se tiene en Michoacán, del martirio de Bartolomé, y su identificación como uno de los formados y profeso en la Provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán, la encontramos en la obra de Fray Alonso De La Rea, compuesta entre los años 1639-1643, apenas diez años después del martirio. Titulada: Crónica de la Orden de N. Seráfico Padre S. Francisco Provincia de San Pedro y San Pablo de Mechoacán en la Nueva España compuesta por el P. Lector de Teología Fr. Alonso De La Rea de la misma Provincia dedicada a N. P- Fr. Cristóbal Vaz, Ministro Provincial de ella Año De 1639 con privilegio en México por la Viuda de Bernardo Calderón Año de 1643. Esta obra conocerá sucesivas reediciones. El Padre De La Rea, recoge la noticia del martirio del Siervo de Dios Bartolomé, en el Capítulo II de su obra. A partir de entonces, inicia la tradición que identifica al Bartolomé, mártir en el Japón, como un hijo de la Provincia de Michoacán, sin que jamás, desde entonces, se niegue la solidez de tal afirmación, a pesar de que, en las diversas obras de grande divulgación, algunas de las cuales ya hemos señalado antes, encontremos que se le atribuye, otros apellidos, y otras cunas, sin aportar fundamentos bibliográficos o documentales de ningún tipo.

 

El siguiente testimonio importante dentro de esta tradición que se va consolidando, lo conoceremos contemporáneamente a la Beatificación, el 24 de octubre de 1867, cuando el Padre Fray Mariano Soria, Guardián del Convento de San Francisco en Morelia, junto con el Padre Fray Francisco Aguirre y algunos Profesores de Pintura, en documento certificado por la Curia Eclesiástica del Arzobispado de Morelia, dan testimonio de la existencia de un cuadro. Este testimonio nos insinúa un temprano culto a nuestro Beato, que se remonta a años anteriores a la Beatificación, así como por primera vez aparece la identificación de un solo individuo bajo el binomio Días-Laurel. El mencionado Cuadro se conserva hasta hoy en el Convento de San Francisco de Morelia, en Michoacán, México. Este testimonio es recogido, como nota al pie de página, por Luigi Tasso Da Fabriano en su obra: Storia di quarantacinque martiri giapponesi del’Ordine di San Francesco Beatificati dal Sommo Pontefice Pio IX il dì 7 luglio 1867.

 

Para 1945, encontramos la reedición de otra importante Crónica de la Provincia Franciscana de los Apóstoles San Pedro y San Pablo de Michoacán, escrita por el R. P. Fray Isidro Félix de Espinosa OFM., obra clásica en la historia de la Provincia. El Capítulo XLI, pp. 446-452, lleva por título: Ilustre martirio de los Siervos de Dios Fray Luis de San Francisco y Fray Bartolomé… recoge enseguida la noticia que ya hemos reseñado antes del Padre De La Rea, y agrega interrogantes de su propia cosecha. Fray Isidro, no conocerá las respuestas a las interrogantes que formula, pero el reeditor de su obra, el Dr. Nicolás de León, se encargó de responderlas parcialmente, con la Nota 104, donde afirma: “Según informaciones del Sr. Portillo, Obispo de Chilapa, era originario de Acapulco, y como este puerto nunca perteneció a la diócesis de Puebla o Angelópolis la lección historial del Breviario está errada, También nuestro Laurel fue beatificado (EE 1ª Ed)”.

 

Así llegamos a nuevas épocas en la historia documental, con la incansable labor del fraile OFM, el Padre Vicente Rodríguez Calderón (1919-1995), quien en su libro: “Cosas de frailes”, reproduce en sus partes esenciales la documentación que funda la tradición. Y gracias a un paciente y esmerado trabajo de organizar los Archivos Históricos de la Provincia Franciscana de Michoacán, México, actualmente ubicados en un edificio propio en la Ciudad de Celaya, Guanajuato, permite la localización documental posterior.

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