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Historia de la Diócesis

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Datos Generales

Datos Generales

DATOS GENERALES DE LA ARQUIDIÓCESIS
MUNICIPIOS Y REGIONES PASTORALES

La Arquidiócesis de Acapulco está ubicada en la zona costera de del Estado de Guerrero, abarcando 19 de los 75 municipios de la entidad. Tiene una superficie de 18,603 kilómetros cuadrados, dentro de la cual se distinguen 3 REGIONES PASTORALES por los diferentes rasgos que presentan:

a) La región costa grande: formada por 5 municipios; Petatlán , Técpan, Atoyac, Benito Juarez (San Jerónimo) y Coyuca de Benítez.
b) La región costa chica: formada por 13 municipios; San Marcos, Tecoanapa, Ayutla de los Libres , Florencio Villarreal (Cruz grande), Copala , San Luis Acatlán , Cuauhtepec, Azoyú, Ometepec, Cuajinicuilapa, Igualapa, Xochistlahuaca y Tlacuachistlahuaca.
c) La región del Municipio de Acapulco.

Predomina la población mestiza, por su número, aunque hay otras étnias que son minoría, como los indígenas y los negros. Los indígenas (amuzgos, mixtecos, nahuatl, tlapanecos) forman EL 15% de la población de la costa Chica, mientras que los negros el 10 %. Los blancos son muy escasos.

Erección Canonica

Erección Canonica

Bula "Quad Apriori"
Bula “Quad Apriori”

Estaba vacante la Sede de Chilapa por el traslado a Querétaro de Monseñor Toríz Cobián desde el 17 de mayo de 1959.

Por esta vacante y, aprovechando un informe del Delegado Apostólico Luigi Raimondi que había rendido a la Santa Sede a causa de un terremoto que en 1957 asoló esta región de las costas de Guerrero, Pío XII emitió la Bula que empieza con las palabras latinas “Quo aptiori” del 18 de marzo de 1958 por la que se creaba la Diócesis de Acapulco, teniendo como sede el Puerto del mismo nombre y como territorio 23 municipios.

El mismo año, con fecha 18 de diciembre fueron preconizado por el Papa Juan XXIII, los obispos de Chilapa y Acapulco, en las personas de los sacerdotes Fidel de Santa María Cortés y José Pilar Quezada Valdés para Chilapa y Acapulco respectivamente. Una vez sepultado Monseñor Díaz Escudero, el Obispo Auxiliar Alfonso Toríz Cobián, se retiro a Guadalajara, acto que tomó como medida prudencial para dejar en libertad al Cabildo.

El Cabildo chilapeño, conforme lo prescribía el Código de Derecho Canónico de 1917, canon 432, & 1, eligió Vicario Capitular para que gobernara la huérfana Diócesis de Chilapa, mientras la Santa Sede le nombrara Obispo Residencial y tomara éste posesión canónica de la misma. El nombramiento recayó en la persona del Canónigo Egidio Martínez, éste aprovechó la circunstancia para visitar todas las parroquias de ambas costas y las del propio puerto de Acapulco, realizando millares de Confirmaciones. En este ínterim se creó la Diócesis de Acapulco, como ya dijimos, el 18 de marzo de 1958.

Comprendía los 500 kms. de la franja costera del Estado de Guerrero. Y conforme la división civil de nuestra entidad, en concreto 23 municipios: Coahuayutla, La Unión, Petatlán, Técpan, Atoyac, Benito Juárez (San Jerónimo), Coyuca de Benítez, ACAPULCO, San Marcos, Tecoanapa, Ayutla, Florencio Villareal (Cruz Grande), Cuautepec, Copala, San Luis Acatlán, Azoyú, Cuajinicuilapa, Igualapa, Ometepec, Tlacoachistlahuaca y Xochistlahuaca.

La Bula “Quo aptiori”, al calce tiene los instrumentos diplomáticos que siguen: Cancillería Apostólica, vol. XCVII, N. 5. Firman: Cardenal Constantini, Canciller; Cardenal Marcelo Nimi, Secretario; Francisco Annival Ferreti, Protonotario Apostólico.

Los obispos preconizados se pusieron de acuerdo con el Delegado Apostólico para fijar la fecha de su ordenación episcopal. La del Obispo de Acapulco se fijo para el 25 de enero de 1959; la del Obispo de Chilapa para el 24 de febrero siguiente. Ambos fueron ordenados por el Cardenal Arzobispo de Guadalajara Don José Garibi Rivera. El hecho de haber postergado la ordenación de Monseñor Cortés Pérez fue a no dudarlo, para no dar lugar a reclamos. Ambas ordenaciones fueron un acontecimiento especial en las dos sedes episcopales y el tiempo nos ha constatado que han sido de gran provecho espiritual.

Nueve meses después de haber sido creada la Diócesis de Acapulco se preconizó a su primer Obispo en la persona de un sencillo canónigo jalicense, Don José Pilar Quezada Valdés, a la sazón Párroco de San Andrés, Barrio de Tlaquepaque, de la Arquidiócesis de Guadalajara. El documento lo firma el Papa Juan XXIII, y el Cardenal Villot; fechado el 18 de diciembre de 1958. Al saber el Presbiterio de Acapulco del nombramiento del Párroco de San Andrés, designó una Comisión para que le hicieran una visita de cortesía, que al mismo tiempo le llevara información de primera mano y llegaran a algunos acuerdos. La Comisión estuvo formada por los presbíteros Jorge Parra Martínez, Isidoro Ramírez, Jesús Jiménez Abarca, Juvenal Porcayo Uribe y Moisés Carmona. Entre los acuerdos tomados estuvieron: el día de su llegada, la toma de posesión canónica de la Diócesis y la Ordenación Episcopal. De otros menesteres los sacerdotes de la nueva Diócesis se harían cargo.

Se llegó el ansiado día de la llegada. Un grupo de laicos y sacerdotes se dirigieron hasta el puente del río Papagayo de la Carretera Federal. Ahí esperaron alegres a la comitiva que venía de Guadalajara, encabezada por el Cardenal José Garibi Rivera, el Delegado Apostólico Luigi Raimondi e innumerables sacerdotes y laicos. Venía el Obispo electo en un modesto automóvil, acompañado de un Vicario. Saludos, vivas, aplausos. Así todo era alegría. Se enfilaron por la carretera federal rumbo al Puerto de Acapulco, los pueblos habían adornado la carretera con tendidos de colores; al pasar la comitiva gritaban vivas y los obispos los bendecían a su paso. Recorrido un largo trecho preguntó el Cardenal a uno de los nuestros: “¿Ya estamos en terreno de la Diócesis de Acapulco?”, le contestaron: “Todavía no”; un poco más adelante hizo la misma pregunta, la respuesta fue la misma; replicó: “A pilar le dejaron los puros pescadores”.

Finalmente llegaron a La Garita, el grueso de los feligreses estaba esperando de uno y otro lado de la carretera desde donde acompañaron a los Ilustres huéspedes hasta la Parroquia de Nuestra Señora de la Soledad, que esa misma noche quedaría convertida en Catedral y sede del primer Obispo. Según testimonio del entonces Presbítero Rafael Bello Ruiz, eran las 10 de la noche cuando se leyó la Bula de Erección de la nueva Diócesis y se redactó el Acta de Ejecución, la que firmaron los dignatarios, así como sacerdotes y laicos.

La entrega de la nueva jurisdicción la hizo el Canónigo Egidio Martínez, que era el Vicario Capitular de la Diócesis de Chilapa, de cuyo territorio se desmembra la de Acapulco (Revista Seminario de Acapulco, n. 2, enero de 1960). Al entregarle el Vicario Capitular, le dijo que le entregaba un territorio de 25 mil kilómetros cuadrados, 26 parroquias, 34 sacerdotes y cerca de 400 mil feligreses. Todo esto sucedía el 24 de enero de 1959.

Planes Pastorales

Planes Pastorales

El 29 de junio de 1983 se erige la Arquidiócesis de Acapulco, siguiendo al frente Mons, Rafael Bello Ruiz como primer Arzobispo. Uno de los primeros y más significativos pasos fueron la promulgación del primer Plan Diocesano de Pastoral para el quinquenio 1983-1988.

El primer Plan Pastoral (1983-1988), fue una respuesta por un lado, a los deseos del Concilio Vaticano II, Medellín, Puebla y por otro lado, a una gran necesidad de tomar una pastoral más planificada, organizada, creativa y eficaz. Se eligieron 9 prioridades.

El segundo plan de pastoral (1990-1993), fue continuidad del primero y buscó responder a las necesidades pastorales más sentidas de la diócesis, iluminada por el llamado del Papa Juan Pablo II, de realizar una nueva evangelización, en su ardor, en sus métodos y en su expresión. Este plan significa un gran avance en cuanto a conciencia y participación de sacerdotes, religiosas y laicos en la planificación pastoral. Seleccionó 4 prioridades.

El tercer plan de pastoral (1996-2000), estuvo ilustrado por el documento de Santo Domingo, en donde se eligieron 3 ejes: Nueva Evangelización, promoción humana y cultura cristiana. Este plan, mediante asambleas Diocesanas de pastoral, dinamizó la pastoral de conjunto en las parroquias, el quehacer de la pastoral social y de las capillas. Al comenzar el nuevo siglo y el nuevo milenio del cristianismo, nuestro nuevo Arzobispo Felipe Aguirre Franco, realizó la evaluación del tercer plan de pastoral para determinar la situación pastoral de la Diócesis y definir las líneas de acción y elaborar el nuevo plan de pastoral diocesano, iluminado por los documentos “Eclesia in América”, “del Encuentro con Jesucristo a la Solidaridad con todos” y “Novo Millennio Ineunte”. Que la fuerza del Espíritu Santo invocado por la Iglesia universal en el jubileo 2000, ilumine nuestro caminar pastoral.

Este cuarto Plan de pastoral (2002 – 2007) busca consolidar la Pastoral de conjunto, a través de proyectos que amarren las tres tareas fundamentales, las sectoriales y las asociaciones laicales; así como los espacios de comunión y de participación: Comisiones y Consejos en sus diversos niveles, Regiones Pastorales y Decanatos.

Estamos iniciando ahora un periodo importante en el caminar de nuestra diócesis, pues este 25 de Enero del 2006 inauguramos un Trienio de preparación-Celebración al gran Jubileo por las Bodas de oro de nuestra iglesia particular.