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El secreto revelado de Fátima

Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas

 

El 13 de mayo del Año Santo 2000 el Santo Padre Juan Pablo II, en una solemnísima Ceremonia en el Santuario de Fátima en Portugal, procedió a la Beatificación de los niños Francisco y Jacinta Merto; al mismo tiempo que procedió a revelar la tercera parte del más bien conocido como “secreto” de Fátima. Ya que en esa revelación privada, el Papa mismo, Juan Pablo II, ha reconocido su destino, y la Iglesia al mismo tiempo, ha reconocido sus sufrimientos en estas últimas décadas. Estuvo presente Sor Lucía, entonces de 94 años, uno de los tres videntes, como religiosa carmelita descalza en el Monasterio de Coimbra. El famoso mensaje, hasta entonces “secreto” fue dado a conocer impreso, consiste en una sola página escrita a mano en portugués por la misma religiosa. Después de 56 años de que Sor Lucía la había puesto por escrito en 1944, ahora ha sido impreso en un fascículo fácilmente localizable y traducido en todas las lenguas, incluye una reproducción fotográfica del mismo y comentado por el Cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto para la Doctrina de la Fe. Igualmente, puede ser encontrado en internet, al alcance de todos.

 

La Santísima Virgen María se aparece del 13 de mayo al 13 de octubre de 1917 a tres pastorcillos: Francisco Marto de 9 años, su hermana Jacinta de 7 años, y la prima de ambos Lucía Dos Santos de 10 años. Las apariciones fueron seis, durante las cuales la Virgen les reveló a los niños tres mensajes.

 

Las dos primeras partes del Mensaje habían sido dadas a conocer desde el momento mismo de su Revelación en 1917 y solamente la tercera parte, había sido conservada en “secreto” por los videntes a petición mismo de la Santísima Virgen María. La primera parte de la revelación se refiere a la visión del Infierno, que los tres pastorcitos cuentan haber visto “solo por un momento” pero que les impresionó por la fuerza de las imágenes y los gritos de dolor. El segundo mensaje se refiere a una amenaza de “corregir al mundo”, herido en aquél 1917 por la Primera Guerra Mundial, y se profetiza el final del conflicto, el surgimiento de otra guerra y la parábola del comunismo y Rusia.

 

El Texto de la tercera parte, hasta entonces “secreta” dice:

 

“Escribo en acto de obediencia a ti Dios mío, que me lo mandas por medio de Su Excelencia Reverendísima el Señor Obispo de Leiria y de Nuestra y Mía Santísima Madre. Después de lo que ya he expuesto, habíamos visto al lado izquierdo de nuestra Señora un poco más a lo alto un Ángel con una espada de fuego en la mano izquierda; brillando emitía llamas de fuego que parecían querer incendiar el mundo; pero se apagaban al contacto del esplendor que Nuestra Señora emanaba de su mano derecha hacia él: el Ángel señalando la tierra con la mano derecha, con voz fuerte dice: ¡Penitencia!, ¡Penitencia!, ¡Penitencia! Y veíamos en una luz inmensa que es Dios: “Algo parecido a como se ven las personas en un espejo cuando pasan por delante”, un Obispo vestido de blanco, “habíamos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre”. Otros más Obispos, Sacerdotes, religiosos y religiosas, subieron una montaña ríspida, en cuya cima había una gran Cruz de troncos gruesos como si fueran árboles con su corteza; el Santo Padre, antes de alcanzarlos, atravesó una grande ciudad en ruinas y se movía trémulo con paso vacilante, afligido por el dolor y la pena, oraba por las almas de los cadáveres que encontraba en su camino; al llegar a la cima del monte, postrado e inclinado al pie de la grande cruz es asesinado por un grupo de soldados que le disparan varios golpes de arma de fuego y muere, de la misma manera murieron los demás, después los Obispos y los sacerdotes, religiosos y religiosas y varios laicos, hombres y mujeres de varias clases y posiciones. Bajo los dos brazos de la cruz había dos ángeles cada uno con una regadera de cristal en la mano, en las cuales recogían la sangre de los Mártires y con ellas irrigaban las almas que se acercaban a Dios”.

 

No hay por lo tanto en el “secreto” la previsión del fin del mundo, ni de una nueva guerra mundial, ni de una división en la Iglesia, como eran las hipótesis más aclamadas por los cultivadores de estos temas.

 

¿Porqué han esperado tanto tiempo para publicar el “secreto”? La respuesta parece obvia, pues antes del atentado del Papa Juan Pablo II, el “secreto” “no decía nada”. Además, cuestión aparte de que la Iglesia no lleva ninguna prisa y el Gran Jubileo del Año 2000 se presentaba como una excelente oportunidad de “reconciliación con la memoria” y el acontecimiento no fue desaprovechado.

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